
#ColumnaDeOpinión #SanMigueldeAllende EL FORO QUE PERDIÓ FRENTE A UNA RENUNCIA
Desde mi pedestal vi al PAN montar su foro de “Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad”. Hubo cámaras, cronómetros, preguntas, respuestas y suficientes menciones a la libertad como para pensar que, al terminar, repartirían ejemplares de la Constitución en la puerta.
Pero la noticia no estaba frente a las cámaras.
Estaba en una silla vacía.
Luis Francisco López Chávez se fue del PAN.
Y su renuncia terminó explicando mejor al panismo sanmiguelense que casi una hora de discursos.
Luis López no llegó ese día. Tiene años en Acción Nacional, ocupó cargos, fue parte de gobiernos panistas y todavía en 2021 caminó en la planilla de Luis Alberto Villarreal.
Hace unas semanas estaba registrado en el proceso de “Defensores”.
Después resultó que mientras una parte del PAN lo evaluaba para defender al partido, otra quería expulsarlo.
Maravillas de la organización interna.
Uno no sabe si estaban buscando candidato o desalojando la casa mientras enseñaban las habitaciones.
La paradoja se pone mejor.
Mientras un panista de años termina afuera, el partido recibe perfiles que apenas desempacaron sus maletas ideológicas.
Ahí está Romina Hernández.
La corrieron del PRI, coqueteó políticamente con Morena y ahora apareció en el PAN dispuesta a defender Patria, Familia y Libertad.
No puede negarse que tiene capacidad de adaptación.
En San Miguel ya no estamos frente a una oposición política.
Estamos frente a un sistema de portabilidad numérica.
Romina llegó al foro con energía, aunque también con algunas afirmaciones que necesitarían más bibliografía que entusiasmo. Habló de Japón, Israel, Brasil y Países Bajos como ejemplos para resolver problemas de San Miguel, e incluso aseguró que una estrategia policial japonesa redujo la delincuencia más del 50 por ciento.
Muy bien.
Nada más faltó explicar cuál estrategia, dónde, cuándo y cómo piensa importarla.
Porque gobernar no consiste en abrir Google Maps y escoger país.
Luego soltó una frase todavía mejor:
“Los que nacimos en esta tierra somos los que tomamos las decisiones de esta tierra.”
Interesante concepto de libertad para una ciudad construida durante décadas también por personas que llegaron de otros estados, otros países y otras culturas.
Al parecer, para algunos defensores de la libertad, primero habrá que enseñar el acta de nacimiento.
Luego estuvo Juan Pasquali, que decidió conjugar un solo verbo:
recuperar.
Recuperar el orden.
Recuperar la planeación.
Recuperar el rumbo.
Devolver el gobierno a la gente.
Todo muy emocionante.
Sólo faltó decir qué se perdió, cuánto se perdió y cuándo se perdió.
Porque para diagnosticar una ciudad no basta repetir “recuperar” como si fuera contraseña de campaña.
Y entonces apareció otra joya.
Pasquali reivindicó las “obras de verdad” de los gobiernos panistas.
Aquí, desde mi pedestal, tuve que hacer memoria.
¿De cuáles gobiernos panistas hablamos?
Porque el PAN sanmiguelense tiene historia, grupos, pleitos, administraciones y apellidos.
No se puede anunciar una ruptura con el pasado y cinco minutos después sacar ese mismo pasado como carta de recomendación.
Y ahí regresamos al verdadero personaje del foro:
Luis López.
Puede discutirse que haya respaldado a Mauricio Trejo.
Puede cuestionarse su disciplina partidista.
Puede debatirse si cruzó líneas internas.
Lo curioso es otra cosa:
el PAN parece tener más problemas con un panista viejo que con los recién convertidos.
Y entonces la pregunta deja de ser quién habló mejor el viernes.
La pregunta es quién está acomodando las sillas.
Porque alrededor del proceso vuelven a aparecer los mismos apellidos, las mismas relaciones y la vieja sospecha de que Luis Alberto y Ricardo Villarreal quieren volver a tener mano en el PAN de San Miguel.
Tal vez sea sólo sospecha.
Tal vez el proceso demuestre lo contrario.
Pero el foro no ayudó.
El proyecto de “Defensores” quería mostrar renovación.
Hasta ahora mostró algo más interesante:
un partido que habla de libertad mientras discute a quién deja entrar;
que busca ciudadanos mientras pierde militantes;
que presume renovación mientras los viejos grupos vuelven a asomarse por la ventana.
Y al final, mientras Romina, Pasquali, Oliverio y Gastélum explicaban por qué querían defender al PAN, Luis López hizo algo bastante más contundente:
se levantó de la mesa.
Desde aquí he aprendido que en política los discursos suelen necesitar muchas palabras.
Las sillas vacías, en cambio, casi siempre se explican solas.
Por: El Vigía del Mono Verde
San Miguel de Allende, Guanajuato.
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