EL TERRITORIO NO SE HEREDA

#Guanajuato #SanMigueldeAllende #ColumnadeOpinión EL TERRITORIO NO SE HEREDA
🔸 Una reflexión sobre la construcción del capital político en tiempos de polarización.

SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO., LUNES 06 DE JULIO 2026.- Hay una enorme diferencia entre analizar una elección y haberla vivido.

Los números importan. Las encuestas importan. Los resultados importan. Pero quienes hemos construido campañas desde el territorio sabemos que existe algo que ninguna hoja de cálculo, ningún análisis estadístico y ninguna narrativa política pueden explicar completamente: la confianza.

La confianza no se hereda.

La confianza no se presta.

La confianza no se decreta.

La confianza se construye.

Y por eso, cuando se pretende explicar la política únicamente a partir de porcentajes y resultados electorales, se corre el riesgo de olvidar lo más importante: el contexto, el territorio y las personas.

Porque las elecciones no ocurren en el vacío.

A lo largo de mi vida profesional he tenido el privilegio —y también el enorme desgaste— de construir campañas políticas en distintos estados, con distintos partidos y bajo circunstancias completamente distintas. Esa experiencia me ha enseñado una verdad elemental: ninguna elección se parece a otra y ningún liderazgo se construye de la misma manera.

En Guanajuato, por ejemplo, durante muchos años construir un proyecto político ligado a Morena significó caminar en sentido contrario a la corriente dominante.

Quienes vivimos el proceso electoral de 2018 sabemos perfectamente lo que eso significaba.

Guanajuato era uno de los estados más adversos para Andrés Manuel López Obrador y para Morena. La narrativa predominante era de rechazo. En muchos sectores sociales, identificarse con Morena representaba un costo político antes que una ventaja electoral.

Sin embargo, también aprendimos algo extraordinario.

Aprendimos que existen liderazgos capaces de generar confianza incluso en entornos donde la marca política, por sí sola, no es suficiente.

Porque la confianza ciudadana no siempre responde a partidos políticos.

La confianza responde a personas.

Responde a trayectorias.

Responde a congruencias.

Responde a años de presencia territorial.

Y esa confianza no se construye durante una campaña electoral.

Se construye durante años.

Se construye caminando comunidades.

Se construye escuchando personas.

Se construye regresando cuando ya pasaron las elecciones.

Se construye permaneciendo cuando otros desaparecen.

Durante estos años también he aprendido otra lección fundamental: las campañas más importantes no siempre son aquellas que se ganan en las urnas.

Hay campañas que aparentemente se pierden, pero políticamente se ganan.

Porque dejan estructura.

Porque dejan organización.

Porque dejan aprendizaje.

Porque dejan territorio.

Porque dejan confianza.

Eso lo entendió antes que nadie Andrés Manuel López Obrador.

Y quienes hemos acompañado procesos políticos de largo plazo aprendimos que la perseverancia, la paciencia y el trabajo territorial terminan construyendo algo mucho más valioso que una victoria momentánea: construyen capital político.

Pero también aprendimos algo más.

Ningún liderazgo se construye solo.

Ningún partido gana solo.

Ningún proyecto político triunfa solo.

Los partidos necesitan liderazgos capaces de generar confianza.

Los liderazgos necesitan partidos capaces de organizar, representar y defender electoralmente esa confianza.

Pensar que uno existe sin el otro es desconocer cómo funciona realmente la política territorial.

Por eso resulta simplista reducir la construcción política a una relación de dependencia unilateral.

La realidad es mucho más compleja.

Y también mucho más humana.

Los partidos aportan estructura, organización y representación.

Los liderazgos aportan credibilidad, arraigo y confianza ciudadana.

Ambos se necesitan.

Ambos se fortalecen.

Ambos se construyen mutuamente.

Después de tantos años caminando territorios, aprendí a entender al morenismo desde sus dos extremos: desde el profundo rechazo que algunos sienten hacia él y desde la enorme esperanza que otros depositan en él.

Aprendí a valorar la marca.

Aprendí a defenderla.

Pero también aprendí algo que nunca debería olvidarse:

Las marcas políticas no caminan solas.

Las marcas políticas viven a través de las personas que les dan rostro, confianza y credibilidad frente a la ciudadanía.

Y eso no se mide únicamente con números.

Eso se vive.

Eso se construye.

Eso se gana.

Esta reflexión no surge de una encuesta.

No surge de una interpretación estadística.

No surge de una hoja de cálculo.

Surge de la experiencia de haber construido, recorrido y vivido campañas políticas durante más de dos décadas y de haber aprendido, junto a Ricardo Ferro, que el territorio no se abandona.

El territorio se recorre.

Se escucha.

Se respeta.

Y se construye cada día más.

Porque hay quienes cuentan la historia.

Y hay quienes la vivimos.

Por: Víctor Rodolfo Pérez Bautista
Consultor político y constructor de campañas territoriales.

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